lunes, 2 de marzo de 2015

Salamanquesa Común (Tarentola mauritanica)





EL PROTAGONISTA
La Salamanquesa Común es un pequeño reptil, que puede llegar hasta los 20cm de longitud incluyendo la cola. Tiene un cuerpo robusto y aplanado, con la cabeza triangular y bien diferenciada del cuello. Los ojos son grandes, de pupila vertical y sin párpados. La piel tiene una apariencia rugosa, pero al tacto es muy suave, y el color suele ser pardo con manchas más claras y más oscuras, aunque puede variar del gris al marrón casi negro, siempre manteniendo las manchas. De hábitos principalmente nocturnos, durante el día el color de su piel es más claro. En caso de peligro, puede desprenderse de la cola, que se regenerará con el tiempo, aunque con menos textura y un color ligeramente diferente.
Se trata de un animal de sangre fría y con una esperanza de vida corta, de entre 3-4 años en libertad y 8-10 en cautividad, se reproduce entre una y dos veces al año y la puesta es de sólo 1-2 huevos.
De los cinco dedos, sólo tiene uñas visibles en el tercero y el cuarto, lo que ayuda a diferenciarla de la Salamanquesa Rosada (Hemidactylus turcicus), que tiene uñas claramente visibles en los cinco dedos.



Ejemplar en un muro en una pequeña ciudad. En la foto se pueden apreciar los principales rasgos de su anatomía y la coloración de su piel. 


Se distribuye prácticamente por toda la Península Ibérica, aunque en el Norte es menos frecuente. En el Sur y Levante es una especie abundante, debido al clima más cálido. Se trata de un animal muy cercano al ser humano, siendo habitual verlo en zonas urbanizadas o incluso en grandes ciudades, en zonas iluminadas por farolas que atraen a todo tipo de insectos, su alimento principal. También habita en ruinas, árboles y cualquier sitio donde disponga de un escondite para las horas más calurosas. No es raro encontrársela por la mañana tomando el sol, siempre alerta y dispuesta a esconderse al menor indicio de peligro.



Ejemplar en la pared de una masía. En este caso se ha situado el flash a ras de pared a la izquierda de la cámara para resaltar la textura rugosa de su piel.  1/160seg, f/5,0 e ISO 50.

La característica más curiosa de los geckos (la familia a la que pertenece la Salamanquesa) es su excepcional habilidad para moverse por cualquier tipo de superficie, sea cual sea su inclinación: paredes, techos, cristales...
La adherencia necesaria la consiguen gracias a unas laminillas que recubren la parte inferior de sus dedos, divididas en millones de pelillos microscópicos (setae) que a su vez están divididos en miles de ramificaciones aún más pequeñas (sólo visibles con un microscopio electrónico) que proporcionan un agarre extraordinario a nivel molecular.
La investigación científica de este sistema de agarre está ayudando a la creación de nuevos materiales sintéticos, empezando a acercarse a algo parecido a lo conseguido tras un larguísimo proceso evolutivo.
Aquí una noticia de la BBC (algo antigua) donde lo explican más detalladamente.



Al no tener párpados, la Salamanquesa Común recurre a la lengua para mantener sus ojos limpios y en el mejor estado posible. 1/250seg, f/2,8 e ISO 100.


CONSERVACIÓN
La Salamanquesa Común es una especie abundante y que no necesita especial protección, pero nunca está de más saber qué podemos hacer por ella.

Su alimentación insectívora hace que sea un gran controlador de plagas. Caza polillas, mosquitos, arañas, moscas, hormigas... En ambientes humanizados, es fácil encontrarlas por la noche en muros iluminados por farolas, atentas a cualquier insecto despistado que sea atraído por la luz. 

En ocasiones incluso pueden entrar a las casas por puertas o ventanas abiertas en verano. No son peligrosas. Mejor dicho, son totalmente inofensivas. No son venenosas, y sus dientes son tan pequeños y sus mandíbulas tan débiles, que un mordisco apenas se nota. Hay personas que por un miedo (¿injustificado? ¿irracional?) a los reptiles, se vuelven locas si ven a una pasearse por el techo de su casa, e intentan echarlas a escobazos, o en el peor de los casos, matarlas.
Es un animal ágil y rápido que se puede esconder en cualquier rendija, por lo que capturarlo no es fácil. Al primer atisbo de peligro huirá e intentará ocultarse. 

He oído casos extraordinarios de Salamanquesas tan habituadas a las personas que incluso llegaban a comer de su mano los insectos que les ofrecían, pero no es lo habitual.

Como tantos otros animales de la fauna española, siempre ha sido protagonista de "cuentos de la abuela" y leyendas absurdas, sin ninguna justificación: son venenosas (NO), muerden o pican (no son venenosas, por lo tanto no pican... pueden morder al capturarlas, pero su mordisco provoca más una sonrisa que otra cosa), si te escupen te quedas calvo/ciego (absurdo), se pueden meter por orificios del cuerpo y matarte o dejarte tonto (aún más absurdo), y cosas por el estilo. Como siempre, antes de creerse estas tonterías deberíamos informarnos.

Al tratarse de una experta cazadora de insectos, la Salamanquesa Común no nos ofrece otra cosa más que beneficios, y se le debería tener el mismo respeto que a otros animales menos "maltratados" por el desconocimiento o la cultura popular.


Esta foto fue un experimento... no es de las mejores pero a mí me hace gracia. A pesar de no usar la máxima apertura del objetivo (f/2,8), la profundidad de campo es mínima para dar todo el protagonismo al ojo, que apenas se ve. 1/250seg, f/5,0 e ISO 200.




LA FOTO
El simpático ejemplar con el fondo verde que nos ha acompañado en esta entrada es prácticamente un bebé que no debía llegar a los 5cm de largo.
Una mañana nublada por el Delta del Ebro después de llover, estaba en el camino perfectamente mimetizada, intentando aprovechar los tenues rayos de sol para entrar en calor.
Estaba un poco lenta de reflejos por el frío, y la podría haber aplastado cualquiera de un pisotón, así que la capturé sin que opusiera resistencia y la puse en una de las vallas de madera para que entrase en calor y de paso hacerle algunas fotos.
Me regaló diez maravillosos minutos para probar diferentes encuadres y cuando por fin entró en calor bajó por la valla y desapareció entre la hierba tranquilamente.
Ese día, todas las fotos las hice con el 100mm macro de Canon y sin flash, siempre buscando una gran apertura para dar el protagonismo a los ojos y a la simpática cara del pequeño reptil. Entre ellas conseguí una de mis favoritas:



2 comentarios:

  1. Muy buena entrada, las fotos son guapísimas. Me ha gustado mucho tu trabajo César, me hago seguidor de tu blog. Saludos desde Cantabria.
    http://faunacompacta.blogspot.com.es/

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    1. Muchas gracias por tu comentario Germán, sobretodo viniendo de alguien con tu experiencia! He estado echando un vistazo a tu blog y me ha gustado mucho, te has ganado un seguidor más...

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